HAN KANG – La clase de griego. Relato de la soledad y la pérdida

por | Ene 10, 2026 | Club Lectura | 5 Comentarios

Las fiestas navideñas hacen estragos, de ahí que la reseña de diciembre de nuestro club llegue con un mes de retraso. Menos mal que hemos vuelto a la rutina para enterrar la nariz en los libros y dispuestos a recomendar nuevas lecturas para llenar el 2026 de páginas y tinta. En diciembre le tocó el turno a Han Kang, le escritora coreana galardonada con el Nobel el 2024. Comenzamos…

¿Sería posible la comunicación entre una mujer muda y un hombre ciego?¿De qué modo podrían confluir estos dos personajes?” He aquí las preguntas que impulsaron a Han Kang a escribir “La clase de griego”, un relato profundamente íntimo, sensorial y envolvente, cuya prosa delata la sólida trayectoria de su autora en la poesía.

Más allá de la ironía de que una filóloga obsesionada con las palabras se quede sin voz y un profesor de un idioma tan bello visualmente como el griego esté abocado a la ceguera, este “no me chilles que no te veo” 2.0 es el pretexto de la coreana para reflexionar sobre la identidad, la pérdida y la comunicación. Kang nos adentra en un mundo profundamente introspectivo, siguiendo los pensamientos de sus dos protagonistas anónimos. Ella, frágil e introvertida, utiliza una voz en tercera persona, como si no fuera capaz de reafirmar su propia identidad ni tuviera derecho a ocupar un lugar en el mundo por derecho propio. Él, mucho más cálido y cercano, nos desvela su pasado y sus miedos futuros en primera persona y a través de cartas dirigidas a sus seres queridos. La relación entre ambos se va tejiendo de una forma íntima y delicada por medio de un hilo silencioso que termina por fundir los pensamientos de ambos en las últimas páginas. Dos caras de la misma moneda. Dos modos de aislamiento y soledad.

Poco más que comentar de una trama que fluye sin prisas ni sobresaltos, donde el protagonismo no es una sucesión trepidante de hechos, sino el pensamiento íntimo expuesto de una forma tan bella y delicada que no puedo resistirme a hacer una comparativa con uno de esos preciosos jardines zen. La historia, además, tiene una gran carga filosófica y un muy acertado uso del simbolismo. Características para conquistar no faltan y, a pesar de lo bueno que tiene y el entusiasmo de una servidora por la técnica narrativa desplegada en sus páginas, el club no conectó con el libro. La protagonista femenina resultó fría e inaprensible y la trama, en ocasiones, demasiado lenta (el jardín zen no convenció).

El veredicto del club de lectura:

Valoración: ★★★ (3/5)

Uno de mis empeños personales para articular el club es visibilizar la obra de autoras contemporáneas galardonadas con el Nobel; por ello, este curso, no pude resistirme a incluir a la coreana. Su obra más conocida, “La vegetariana”, despertó filias y fobias a partes iguales pero no resultó indiferente a quienes se sumergieron en su lectura. Sin embargo, el club no pudo decir lo mismo de “La clase de griego” (por más que traté de transmitir mi entusiasmo por Kang, no fue suficiente). Pero para gustos los colores, la coreana nos recordó a una escultura de mármol: bella, sí; fría también ¿Acaso topamos con la tradicional brecha oriente-occidente? Las integrantes del club somos mucho más sanguíneas, qué se le va a hacer…

Recomendado para:

Amantes de la literatura oriental, lectores necesitados de sosiego y hastiados de best-sellers que parecen el último guión de James Bond , aspirantes a escritor con ganas de descubrir nuevos horizontes, poetas y soñadores solitarios.

 

5 Comentarios

  1. Taicha Peñin

    La vegetariana es una novela maestra. La leí hace años y me impresionó el dominio de la escritura por Hang Kan.
    Tendré que leer la clase de griego. Por tu reseña diría que no está al mismo nivel

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  2. Patri

    Leí «La vegetariana», y consigue todo menos dejarte indiferente cómo dices; la protagonista es muy difícil de entender, ¿pero quién entiende el mundo contemporáneo? Tendré que darle otra oportunidad 🙂

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  3. Noelia

    Cris, a pesar de la emocionalidad que necesita nuestro club de lectura, me encanta que nos sorprendas con tus propuestas, aunque en este caso me haya gustado más tu reseña que el propio libro

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  4. Carmen

    La sensación que me produjo la novela fue la de extrañamiento, no encuentro mejor palabra. Como cuando las piezas del puzzle no encajan. Fue un consuelo ver que el resto del grupo sintió algo parecido. Una de las contertulias razonó sobre la diferente mentalidad de los mundos oriental y occidental y, al pensarlo, las piezas encajaron mejor.

    La segunda sensación que salió a flote en mi mente mientras leía fue la de terror. Leemos que, cuando la protagonista pierde súbitamente el habla, nota que hay un fardo pesado entre su pensamiento y la palabra. Nos dice que entiende lo que pasa a su alrededor y dentro de ella misma, pero no puede transformarlo en palabras, ni siquiera en su interior. Imaginé el alboroto de ideas ocupando nuestro espacio mental consciente, sin poder convertirse en pensamientos, porque no hay palabras para ello.

    No puede tampoco comunicar lo que piensa con gestos de la cara o de las manos. Hasta que lo intenta con el otro personaje principal, el hombre ciego, y la novela acaba con un gesto esperanzador. Alivio.

    Pensé que la autora tuvo que recurrir al narrador externo para contarnos la historia de este personaje concreto, porque el personaje no tiene palabras durante el período que abarca el relato. Me gustó mucho el recurso, como bien señaló Cris, a las figuras literarias. Y me pareció muy acertado su comentario sobre la muy extraña relación, dolor-atracción, de este personaje con el lenguaje.

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  5. Esther

    Una “no relación” entre dos personas que han sufrido distintas pérdidas y se mantienen en silencio de diferente manera. Novela introspectiva que invita a reflexionar. No había leído nada de la autora y aunque me ha parecido una historia triste, no me ha disgustado. Buena elección.

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