La adaptación teatral de «No eres de azúcar, baila bajo la lluvia»
Ana E. Arenaza (Bilbao, 1968) es psicóloga y profesional de Recursos Humanos en una empresa informática. Es socia de ALEA _Asociación Literaria del Espíritu de la Alhóndiga_ y autora de la novela No eres de azúcar, baila bajo la lluvia, que escribió entre las paredes de nuestra asociación. Es una fábula inspiradora en clave de humor sobre un ejecutivo despedido que se oculta en el sótano de su empresa y encuentra ayuda en un misterioso personaje llamado Yoshiro-san.
La autora y la directora de compañía cántabra La Cívica Teatro adaptaron la obra para recaudar fondos para la investigación del Síndrome Rubinstein-Taybi. La representación fue un éxito y alcanzaron sobradamente su objetivo con una recaudación de más de 11.100 euros.
Del papel al escenario: el primer impacto
¿Cómo fue el momento en que supiste que tu novela iba a ser adaptada al teatro? ¿Cuál fue tu primera reacción? Ha sido un proceso largo y laborioso en el que he participado activamente. Cuando desde la Cívica me lanzaron el reto de la adaptación lo primero que sentí, fue un “subidón” tremendo ya que le daba una segunda vida al libro con la que no contaba, e inmediatamente después empecé a imaginarme cómo sería ver a mis personajes pasear e interaccionar por un escenario.
Escribiste esta novela en ALEA, entre las paredes de nuestra asociación. ¿Qué significó para ti la asociación durante el proceso de escritura? ¿Cómo influyó ese espacio y esa comunidad literaria en la creación de la obra? El trabajo de escritora es muy solitario, el hecho de poder desarrollar mi obra en uno de los talleres de la asociación fue clave para mantener la motivación, para resolver dudas, y ver qué impacto tenía en el lector el enfoque que le iba dando. Contar con un profesor y compañeros con los que contrastar y pulir es un lujo en el proceso creativo, sin duda, el hecho de haber participado en el taller ha sido fundamental tanto en el proceso creativo como haberlo llevado hasta el final consiguiendo publicarlo.
Eres psicóloga y profesional de Recursos Humanos en una empresa informática. La novela trata precisamente sobre el mundo empresarial, el despido y la reinvención profesional. ¿Te ha ayudado escribir esta obra en tu profesión? ¿Has utilizado la novela o su mensaje para difundir tus ideas en el campo profesional? ¿Cómo reaccionan tus colegas cuando descubren que escribes sobre el mundo que compartís?
Cualquier persona que ha trabajado en una empresa puede verse reflejada en el libro (y ahora en la obra de teatro) como suele decirse la realidad supera a la ficción, y en el día a día laboral nos encontramos con situaciones cómicas salpicadas de ironía así que no era difícil convertir el entorno empresarial en un escenario perfecto para sacarle punta. El libro fue muy bien acogido en mi entorno, con mucho humor, y muchos colegas suelen pasarme anécdotas por si escribo una segunda parte. Y me consta que varias personas lo han tenido como guía de cabecera en situaciones complicadas a título personal o laboral.
Fuiste tú quien adaptó la novela para el teatro. ¿Qué fue lo más difícil de ese proceso? ¿Qué tuviste que sacrificar de la novela original y qué descubriste que funcionaba mejor en escena?
Quizá lo más difícil fue adaptar la obra al grupo de teatro en el que había siete personas y todas tenían que tener un cierto peso específico, es decir, en la obra de teatro los personajes secundarios tienen mucha más importancia que en el libro, y algunos personajes masculinos del libro han pasado a ser femeninos en la obra para encajar en las actrices disponibles. Desde luego el plantel de secundarios de lujo es uno de los puntos fuertes de la obra.
Para mi era la primera vez que abordaba una tarea como esta, yo hice un primer borrador y fue Chelo Vela _directora de la Cívica_ quién afinó la adaptación, ella ha sido fundamental en este proyecto. A mí me costaba meter tijera y cortar escenas que me parecían imprescindibles, pero no todo cabe en una obra de teatro que no debe durar más de 90 minutos. Chelo fue clave en este proceso de “aligerar” la obra y proponer nuevas escenas, que no estaban en el libro y eran necesarias para dar coherencia y agilidad a la versión teatral.
La colaboración con La Cívica Teatro
¿Cómo fue trabajar con la compañía cántabra La Cívica Teatro? ¿Tuviste contacto directo durante los ensayos o te mantuviste al margen del proceso? Sobre todo, ha sido de confianza mutua, yo dejé que ellas siguieran su proceso y no lo vi hasta la primera representación. Y ellas confiando en el proyecto solidario y sumándose a la iniciativa sin ninguna duda.
¿Cómo fue ver por primera vez a actores reales dando vida a tus personajes? ¿Hubo algún momento que te emocionara especialmente o te sorprendiera?
Resulta increíble reconocer como tuyo lo que se representa en el escenario, me gustó mucho cómo se han llevado a cabo las transiciones entre el pasado y el presente de la historia, han hecho que sea ágil y se mantenga el ritmo. El estreno fue en Limpias y fue muy emocionante, fui con un pequeño grupo de amigos que sabía que iban a ser críticos y les encantó. Además, al final de la obra me sacaron al escenario, hubo abrazos, felicitaciones, flores. Una noche inolvidable.
Yoshiro-san es un personaje muy particular en tu novela, con ese tono irónico y su visión única de la realidad. ¿Cómo lo interpretó el actor? ¿Se correspondía con la imagen que tenías en tu cabeza cuando lo escribiste? Me sorprendió muchísimo su interpretación porque respondía a lo que yo había imaginado. La forma de expresarse, de moverse, transmitiendo serenidad manteniendo siempre un punto de ironía, refleja a la perfección el personaje literario y encajaba totalmente en mis expectativas.

No eres de azúcar, baila bajo la lluvia
Tu obra está escrita en clave de humor. ¿Funcionó el humor de la novela en el teatro? ¿Hubo escenas que en el escenario resultaron más divertidas de lo que esperabas? El tono irónico ha funcionado muy bien y se percibe que el público engancha en ese registro. La obra se ha llevado a varios escenarios antes de la representación solidaria, y según me comentaba el equipo de la Cívica, en algunas ocasiones el público sonríe en determinadas escenas y en otras rompe a reír en la misma situación. Supongo que depende del perfil de público o del día que tengan, eso también forma parte de la magia del teatro.
La representación no solo fue un éxito artístico, sino que además alcanzó el objetivo solidario de recaudar 5.000 euros para la investigación del Síndrome Rubinstein-Taybi. ¿Qué significó para ti que tu obra contribuyera a esta causa? Como dices la satisfacción ha sido múltiple, la cultura como palanca de solidaridad, con muchas personas sumando en positivo desde el Banco Mediolanum que ha patrocinado la representación asumiendo los gastos básicos para que la recaudación fuera íntegramente a la asociación, los medios de comunicación que han acogido y divulgado el proyecto, todos los que habéis comprado una entrada …Ver la emoción de las personas de la asociación fue muy emotivo, estar rodeada de familia y amigos apoyando… La suma de todo eso convirtió esa tarde en maravillosa e inolvidable. Por cierto, el objetivo era recaudar 5000 € que Banco Mediolanum duplicaría, al final el montante destinado a la asociación ha sido de 11.100 €
Lo que cambia después de ver tu obra en el escenario
Después de esta experiencia, ¿ha cambiado tu forma de escribir? ¿Piensas ahora en tus personajes de manera
diferente, más «teatral» quizá? Ahora me han entrado más ganas de escribir _toda excusa es buena_ y sobre todo de escribir una obra de teatro. Además, después de la colaboración con la Cívica ya tendría a quién proponérsela y eso es una gran ventaja.
Para otros escritores que sueñan con ver sus novelas adaptadas al teatro o al cine, ¿qué les dirías? ¿Qué has aprendido de esta experiencia que te gustaría compartir? Lo primero que no se limiten, que siempre hay caminos para llegar a la meta que se planteen. Que la creación siempre es más gustosa cuando se comparte y se contrasta, y por último que no dejen de soñar, que piensen en grande 😉

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