Nos encontramos en el portal de ALEA y la sonrisa brotó natural. Era la primera vez que nos veíamos y parecía que ya nos conociéramos. Rodrigo es un tipo cercano que dice lo que piensa y piensa lo que dice, tal y como nos transmitió al hablar en nuestro club sobre su segunda novela “La orilla de los vivos”.
Como buen aventurero, Rodrigo se lió la manta a la cabeza para venir de visita relámpago desde Madrid y darnos oportunidad de conversar y lanzar dudas que, como lectoras, a menudo surgen alrededor de la historia o de su construcción. En este caso, nos resultó imposible no preguntar qué había hecho que un hombre occidental de mediana edad, periodista, viajero vocacional y escritor apasionado, escogiese como heroína a una anciana viuda, pobre y enferma de la India rural. Creo que hablo por todas al decir que nos encantó la respuesta: se trataba de un reto literario. Ole. Claro que sí, hay que escribir para aprender, salir de la zona de confort y asomar la nariz y la conciencia a otros mundos. El que nos expone Rodrigo en su novela es el de la ciudad sagrada de Varanasi a través de los ojos de Asha, quien, como tantos otros, ha ido a la orilla del Ganges a emprender su último viaje.
La orilla de los vivos en una novela intimista que se degusta mejor a sorbitos por la cantidad de reflexiones que salpican las páginas, miguitas hechas de pensamiento que nos lanza la protagonista. Narrada en primera persona, Asha nos toma de la mano y nos muestra cómo ha sido su vida y la realidad que le ha tocado. A los largo del camino es difícil no darse cuenta de la confrontación entre el continente y el contenido; es sorprendente que una prosa tan bonita, a párrafos casi poética, repleta de imágenes, símbolos y metáforas, exponga una realidad tan cruda. La historia no elude la terrible situación que viven muchas mujeres en la India, aunque sin caer en la conmiseración o el amarillismo. Asha tiene dignidad y mucha fortaleza. También la tiene el elenco de personajes que la arropa y acompaña, como Chandra o el profesor, todos ellos antihéroes con los que descubrimos que, en el fondo, a pesar de los kilómetros, la educación y la cultura, los pensamientos y anhelos de una mujer de Bilbao no son tan diferentes de los de otra de Varanasi. También las reflexiones de un viejo profesor sobre el mundo y la corrupción de quienes ostentan el poder tienen la misma lectura cerca del Himalaya que del Pagasarri.
La orilla de los vivos no es una novela complaciente, no se priva de criticar la falsa espiritualidad, la normalización del abuso, la injusticia y la violencia pero las mezcla con la bondad y la sabiduría que a menudo tienen los más humildes, los invisibles.Después de lo expuesto sobre la novela, podéis imaginar que la tarde se convirtió en un agradable coloquio filosófico literario. A veces hay que poner intensidad epistemológica a los lunes.
En este caso, no voy a poner estrellitas a modo de valoración al más puro trip advisor; los regalos no se puntuan, se agradecen y se disfrutan. Así que le damos las gracias a Rodrigo por su generosidad, por ofrecerse a compartir su visión del mundo y la literatura. Fue un placer. No obstante, no voy a cortarme a la hora de recomendar su lectura; queremos que las historias de Rodrigo tengan mucho éxito para que conserve intacta la ilusión que se le siente cuando habla de escritura.
Recomendado para:
De 14 a 99 años, como los juguetes.

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