RODRIGO DE PABLO – LA ORILLA DE LOS VIVOS. Encuentros para reflexionar sobre lo humano y lo divino

por | May 24, 2026 | Club Lectura | 3 Comentarios

Nos encontramos en el portal de ALEA y la sonrisa brotó natural. Era la primera vez que nos veíamos y parecía que ya nos conociéramos. Rodrigo es un tipo cercano que dice lo que piensa y piensa lo que dice, tal y como nos transmitió al hablar en nuestro club sobre su segunda novela “La orilla de los vivos”.

Como buen aventurero, Rodrigo se lió la manta a la cabeza para venir de visita relámpago desde Madrid y darnos oportunidad de conversar y lanzar dudas que, como lectoras, a menudo surgen alrededor de la historia o de su construcción. En este caso, nos resultó imposible no preguntar qué había hecho que un hombre occidental de mediana edad, periodista, viajero vocacional y escritor apasionado, escogiese como heroína a una anciana viuda, pobre y enferma de la India rural. Creo que hablo por todas al decir que nos encantó la respuesta: se trataba de un reto literario. Ole. Claro que sí, hay que escribir para aprender, salir de la zona de confort y asomar la nariz y la conciencia a otros mundos. El que nos expone Rodrigo en su novela es el de la ciudad sagrada de Varanasi a través de los ojos de Asha, quien, como tantos otros, ha ido a la orilla del Ganges a emprender su último viaje.

La orilla de los vivos en una novela intimista que se degusta mejor a sorbitos por la cantidad de reflexiones que salpican las páginas, miguitas hechas de pensamiento que nos lanza la protagonista. Narrada en primera persona, Asha nos toma de la mano y nos muestra cómo ha sido su vida y la realidad que le ha tocado. A los largo del camino es difícil no darse cuenta de la confrontación entre el continente y el contenido; es sorprendente que una prosa tan bonita, a párrafos casi poética, repleta de imágenes, símbolos y metáforas, exponga una realidad tan cruda. La historia no elude la terrible situación que viven muchas mujeres en la India, aunque sin caer en la conmiseración o el amarillismo. Asha tiene dignidad y mucha fortaleza. También la tiene el elenco de personajes que la arropa y acompaña, como Chandra o el profesor, todos ellos antihéroes con los que descubrimos que, en el fondo, a pesar de los kilómetros, la educación y la cultura, los pensamientos y anhelos de una mujer de Bilbao no son tan diferentes de los de otra de Varanasi. También las reflexiones de un viejo profesor sobre el mundo y la corrupción de quienes ostentan el poder tienen la misma lectura cerca del Himalaya que del Pagasarri.

La orilla de los vivos no es una novela complaciente, no se priva de criticar la falsa espiritualidad, la normalización del abuso, la injusticia y la violencia pero las mezcla con la bondad y la sabiduría que a menudo tienen los más humildes, los invisibles.Después de lo expuesto sobre la novela, podéis imaginar que la tarde se convirtió en un agradable coloquio filosófico literario. A veces hay que poner intensidad epistemológica a los lunes.

En este caso, no voy a poner estrellitas a modo de valoración al más puro trip advisor; los regalos no se puntuan, se agradecen y se disfrutan. Así que le damos las gracias a Rodrigo por su generosidad, por ofrecerse a compartir su visión del mundo y la literatura. Fue un placer. No obstante, no voy a cortarme a la hora de recomendar su lectura; queremos que las historias de Rodrigo tengan mucho éxito para que conserve intacta la ilusión que se le siente cuando habla de escritura.

Recomendado para:

De 14 a 99 años, como los juguetes.

3 Comentarios

  1. Noelia Gonzalez Arcenillas

    Gracias Cris, una reseña a la altura de la novela, no es necesario evaluarla, solo recomendarla.
    Muchísimas gracias a Rodrigo ha sido realmente muy especial compartir nuestro lunes con el.
    Ahora a por «Mañana veremos el mar».

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  2. Carmen G.

    Una vez más, gracias, Cris, por una reseña completa y estupenda. Y gracias al autor por prestarse a contarnos su experiencia, como escritor y como conocedor del país que describe. Y, por supuesto, por la buena factura literaria de la obra, en mi opinión.

    Me llamó la atención la capacidad del texto de sumergirnos en el ambiente que rodea a la protagonista y de mostrarnos a esta de una forma tal que pareciera que la conocemos de toda la vida. Cuando cerré el libro, el contexto casi me explota en la mente. Me recordó al ambiente local de algunas distopías. Desasosiego, debo confesar.

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  3. Jesús M. Higuera

    “La orilla de los vivos”, de Rodrigo de Pablo Ortiz.

    En cuanto vi dónde estaba situada no pude esperar a leerla con fruición, y ya digo de antemano que mantuvo mi interés hasta el final.

    Aunque en esta novela viajamos a Benarés, ¡quién diría que a orillas del Ganges presenciaríamos hechos tremendos, a veces escalofriantes, un catálogo de injusticias de las que son víctimas las mujeres, y de otra manera también los victimarios!

    Quizás en un formato más próximo al testimonio del libro de viaje pero expresado a través de un elenco de personajes, se aprecia la verosimilitud de lo que se cuenta hasta el punto de parecer más verdad que ficción. Una verdad relativa a un segmento de miseria extrema, no el único en un país inmenso, donde también existen otros estratos sociales.

    De la mano de la protagonista, una viuda anciana que solo aspira a morir en paz, contemplamos aquel magma bien documentado de hábitos sociales, tramas ilegales, explotación, estampas pintorescas, sus recuerdos personales y toda una carga de simbolismo filosófico y liturgia religiosa. En coherencia con la serenidad con que ella relata los hechos a veces estremecedores de lo que ha vivido o presenciado, se nos muestra recompensada con esa búsqueda de un desenlace apacible, con la misma perseverancia de siempre, el mismo talante con que aspira ahora a despedirse del cuerpo y continuar el viaje.

    Las situaciones son tan abundantes a la hora de describir las circunstancias vitales de los personajes que en algunos momentos cabría —o uno esperaría— que fuesen sus deseos y motivaciones la causa fundamental del desarrollo de la historia, el verdadero hilo conductor que teje la trama.

    Y ya que lo que se cuenta ocurre en la tierra de maestros tan venerados, en ese bazar de la espiritualidad que es la imagen que se tiene de la India, nuestro personaje seguramente logrará un final liberador, algún tipo de despertar. Aunque eso no está en nuestras manos conocerlo, al final del libro se aprecia un acercamiento a los personajes importantes, quizás a modo de despedida.

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